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3 weeks ago


Talento

Paradigmas del comportamiento corporativo hacia el talento tech.

3 weeks ago


Paradigmas del comportamiento corporativo hacia el talento tech.

3 weeks ago


 Una vez hace muchos años, por lo menos 20 (tengo 43), leí en algún lado que un gran empresario Colombiano estaba buscando una ficha muy importante para su organización y el candidato numero uno para el cargo en ese momento fue invitado a comer por este importante ejecutivo.

Llegaron al restaurante y todo marchaba bien, desde el saludo hubo empatía, se sentaron a la mesa y la charla transcurrió de manera bastante agradable.
Pidieron un par de tragos como aperitivo y la selección del candidato fue del total agrado del empresario.
Ordenaron la comida, continuaron conversando y todo estuvo perfecto. Al terminar se tomaron un café, salieron del lugar, se dieron la mano, se desearon buena tarde y cada uno se fue a donde se tuviera que ir.

El candidato llegó eventualmente a su casa y le contó a su esposa como había transcurrido todo  con lujo de detalles… tanto él como ella trataban de no festejar antes de tiempo, pero en el fondo sentían que ese trabajo ya estaba “entre el bolsillo”.

El puesto se lo dieron a otra persona.

La historia contaba que el empresario detalló todo lo del candidato, quien a todas luces era el personaje idóneo para el cargo, pero cuando llegó la comida, el candidato tomó la servilleta, la puso sobre sus piernas, acomodó el plato y sin probar la comida le puso sal.

Si… como el dicho “Le echó la sal”. La conclusión del Empresario fue que el candidato daba las cosas por sentadas y tenía ciertos parámetros e ideas preestablecidos en su cabeza sobre los cuales determinaba su actuar a la hora de comer, por lo que concluyó que así mismo era su comportamiento corporativo.

Claro!, pensé… tiene toda la lógica del mundo; no se debe pre-juzgar. Lección aprendida.

Crecí pensando que si estaba en un proceso laboral y me invitaban a comer NUNCA podía ponerle sal a mi comida antes de probarla. Luego mi mamá resultó con la tensión alta y aprendimos a comer sin sal, así que para el resto de mi vida, nunca mas tendría que preocuparme de nuevo por el tema de la sal al ordenar comida. De paso, nunca fui invitado a comer por una entrevista laboral…

Pasaron otros tantos años y me acordé de la historia de la sal y pensé: y el empresario no prejuzgó también?

Que tal que el candidato hubiera almorzado allí mismo el día anterior, que almorzara ahí seguido porque es su restaurante favorito y su plato favorito, o porque es amigo el chef, o mejor aun, del dueño, razón por la cual supiera de antemano que ese plato salía siempre corto de sal???

Todas las historias siempre tienen dos lados, dos versiones; la que tiene sal y la que no (depende de quien la cuente), pero en este caso estamos hablando de ideas preconcebidas, de conceptos arraigados tal vez por muchos años y/o por múltiples acciones repetidas de la misma manera una y otra vez.

Y no es que esto esté del todo mal, no, pero en este nuevo mundo lleno de tecnología y en donde para uno voltee a mirar hay un dispositivo electrónico “inteligente” que tiene un software que controla algo, direcciona algo o impulsa algo, ese aparato tiene “detrás", un “código” que no vemos pero que hace eso que mencionamos. Su computador, tablet, celular, televisor, smartwatch, la radio del carro, todo funciona gracias a los lenguajes de programación que corren los programas a los que denominamos Software.

Muchos pensarían entonces que los programadores, los desarrolladores, son científicos ultra calificados de la NASA quienes escriben estos garabatos para que los dispositivos funcionen, pero no es así. En la gran mayoría de los casos son personas autodidactas  o estudiantes de cursos cortos e intensivos con ciertas habilidades que hacen que les sea más sencillo entender la lógica detrás de estos lenguajes.

A lo que voy con esto es que en Colombia, la mayoría de estas personas no son universitarias, no son profesionales. En muchos casos tampoco cursaron un técnico o un tecnólogo, a duras penas son bachilleres pero se desempeñan programando de manera impresionante.

El problema para su contratación radica en la preconcepción que tienen las grandes corporaciones sobre los requisitos que deben reunir los candidatos a las plazas laborales disponibles para los cargos de desarrollador de software; no los van a encontrar si los siguen buscando con título profesional de universidades “top” y con muchos años de experiencia.

Deben dejar de pensar cómo el empresario del paradigma del salero e independiente de si su candidato usa o no sal sin probar el plato, deben estar dispuestos a validar si saben o no programar, comprobar si pasan/aprueban sus exámenes y filtros; si lo hacen, contrátenlo, no lo dejen ir, no sea que se tengan que quejar después de la falta de programadores en el mercado, acción que hace que la cifra de la brecha entre oferta y demanda en este sector sea enorme.

Cerremos la brecha. No prejuzguemos. No nos basemos más en los paradigmas corporativos preestablecidos desde que no éramos “Tech” para contratación en IT.

Tratemos de eliminar las preconcepciones, porque este es un nuevo mundo y va muy rápido. Los desarrolladores de software, mineros de datos y Cloud Experts son quienes nos van a solucionar muchos problemas de acá en adelante y van a ayudar a que nuestro día a día, la vida personal y laboral sean mucho más sencillos y eficientes.

Los programadores son los nuevos rockstars. Valorémoslos por lo que son, no por lo que quisiéramos que fueran.

 

Por: Santiago Llano 

santiago@keycode.com.co 

Director General.

KeyCode.
Cel. 312 522 3665
Av. 19 #  100 - 45, WeWork.
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